
Lost Planet es un juego muy peculiar dentro de lo que han sido los comienzos de la andadura de esta generación. Dotado de unos gráficos muy vistosos, e incluso impresionantes en algunos momentos, parecía una prueba notable de que una nueva consola de nueva generación como 360 era capaz de desplegar una espectacularidad visual como nunca antes se había visto en una consola. Pero a la misma vez, también demostraba que los gráficos de “nueva generación” no tenían necesidad de acompañar a una jugabilidad igual de innovadora.
Obviamente, cuando uno es un seguidor habitual del mundo de los videojuegos y realiza un cambio de plataforma a una superior, espera encontrar cosas distintas más allá del salto gráfico que se puede esperar: nuevas mecánicas, nuevos conceptos, nuevas ideas que hagan uso de ese potencial tecnológico que una nueva máquina ofrece. De hecho, una de las críticas más habituales a los títulos sumergidos en la vorágine de esos tumultuosos cambios generaciones es la de: “no aporta nada con respecto a lo ya visto en anteriores máquinas”.
Acción de vieja escuela
En el caso de Lost Planet, la frase cobra sentido con toda su fuerza: no aporta prácticamente nada con respecto a muchos de los títulos que se pudieron jugar en Playstation 2, Xbox o Gamecube; es más, no aporta prácticamente nada al género de la acción en tercera persona, manteniendo un esquema y planteamientos que no se alejan demasiado de cualquier juego de acción 2D de la época de las 8 o 16 bits: avance lineal, multitud de armas, vehículos extra diseminados por el nivel y monstruos gigantes de final de pantalla que hay que superar como prueba última para poder seguir adelante. Una fórmula bien establecida y sobradamente usada que parece ajena a todos los avances realizados en la creación de mundos virtuales en estos años.
Si bien ese estancamiento en una estructura clásica suele ser un aspecto claramente negativo, ya que se puede interpretar como un falta de capacidad del estudio por innovar por ejemplo, lo cierto es que es al cabo de unas horas cuando el jugador se da cuenta de que este título de Capcom no innova porque no lo pretende e incluso no lo necesita. La idea anterior sobre sus similitudes con los títulos de acción tipo Contra o Bionic Commando cobra sentido ya que el espíritu y el desarrollo es extremadamente similar. La compañía de Osaka decidió que si bien quería innovar con Dead Rising, un título que no se parece a nada de la anterior generación, con Lost Planet querían concentrarse en una fórmula más clásica y centrada: la de acción sin descanso, aunque sin renunciar a hacer un título con personalidad propia.
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